San Lorenzo se fue del estadio Tomás Adolfo Ducó sin decir una sola palabra. Ningún jugador habló tras la derrota 1-0 ante Huracán, ni en el campo de juego ni en la zona mixta, en una imagen que reflejó el clima de preocupación que atraviesa el plantel.
Apenas el árbitro pitó el final del partido, los futbolistas se retiraron rápidamente rumbo al vestuario y luego abandonaron el estadio sin brindar declaraciones. El silencio fue absoluto, en un contexto de cuestionamientos y con un equipo que volvió a mostrar muchas dificultades en el juego, y esta vez también de actitud en muchos.
Preocupación por el presente futbolístico
Más allá de las palabras de Damián Ayude en conferencia de prensa, donde se lo vio molesto y casi a la defensiva ante algunas consultas, los protagonistas dentro de la cancha optaron por no hablar tras una actuación que dejó muchas dudas.
El DT remarcó que el equipo suma dos triunfos y dos derrotas en el torneo, pero el funcionamiento sigue siendo una deuda pendiente. A San Lorenzo le cuesta generar situaciones de gol y repite problemas que ya se habían visto en el campeonato anterior, incluso en el tramo que terminó con la clasificación a la Copa Sudamericana.
Las incorporaciones que no llegaron a tiempo y los constantes cambios de posiciones y nombres, sobre todo en la parte ofensiva, tampoco ayudan a consolidar una idea clara de juego.
La derrota ante Huracán potenció todas esas preocupaciones. El clásico perdido y la pobre actuación futbolística profundizaron el malestar, tanto en el plantel como en los hinchas, y el silencio de los jugadores al retirarse del Ducó terminó de reflejar ese clima.
