La publicación del fixture de las primeras 12 fechas del Torneo Apertura 2026 dejó una certeza en San Lorenzo: los horarios asignados para jugar de local son, como mínimo, difíciles de explicar. Y para muchos hinchas, directamente vergonzosos.
De los seis partidos que el Ciclón disputará en el Pedro Bidegain, cuatro serán en días laborables y, para colmo, en franjas horarias en las que gran parte de la gente todavía está trabajando. Un combo que generó bronca inmediata y que ya se refleja con fuerza en las redes sociales.
Días de semana y en pleno horario laboral
Los números hablan solos. San Lorenzo jugará de local:
- un viernes a las 17.45 vs. Lanús
- un jueves a las 17.15 vs. Estudiantes de Río Cuarto
- un martes a las 17.30 vs. Instituto
- un lunes a las 17.45 vs. Defensa y Justicia
Horarios que chocan de frente con la realidad del hincha que trabaja, estudia o vive lejos del estadio. A eso se suman solo dos partidos un sábado (ante Central Córdoba e Independiente) y ninguno un domingo, el día históricamente más accesible para ir a la cancha.
El reclamo apunta a AFA y la Liga
El enojo no es casual. En Boedo y en las redes, el apuntado es claro: la AFA de Chiqui Tapia y la Liga Profesional, responsables de una programación que parece desconectada del público que sostiene el fútbol.
La sensación que se repite es que San Lorenzo vuelve a quedar mal parado en el reparto de horarios, con partidos que atentan contra la convocatoria y la recaudación.
Ni de local ni de visitante
El panorama tampoco mejora si se mira el fixture como visitante. En las primeras 12 fechas, San Lorenzo solo jugará un domingo, y será el clásico ante Huracán. El resto de los encuentros también se reparten entre días de semana, viernes y lunes, dentro de un calendario ajustado por el Mundial 2026.
Un problema que impacta en los abonos
Este escenario se da, además, en un momento sensible. San Lorenzo todavía no anunció fechas ni precios de los abonos, un tema que la dirigencia prometió resolver hace días y que sigue sin novedades bajo la Comisión Directiva transitoria encabezada por Sergio Costantino.
Con horarios laborales y sin certezas sobre los abonos, el temor es lógico: que la venta se vea seriamente afectada. En un club que necesita recursos y respaldo del socio, la programación aparece como un tiro en el pie.
El fixture ya está puesto. El enojo, también. Y el hincha de San Lorenzo, una vez más, siente que le ponen la cancha en horario de oficina.













