Después del faltazo que encendió todas las alarmas, Jhohan Romaña volvió a sumarse a la pretemporada de San Lorenzo, aunque el conflicto que quedó expuesto en las últimas horas está lejos de resolverse.
El defensor colombiano viajó este martes por la mañana a La Plata, se presentó en el Hotel Howard Johnson, donde está concentrado el plantel, y se puso a disposición para iniciar la parte más exigente de los trabajos en el predio CN Sports.
El regreso, sin embargo, no trajo calma. Por el contrario, confirmó que el problema es más profundo y que la ausencia del lunes fue mucho más que un malentendido.
El trasfondo: deudas y promesas incumplidas
Durante la jornada de ayer, desde la dirigencia de San Lorenzo se habló de “trámites personales” para explicar la salida anticipada del jugador de la Ciudad Deportiva y su ausencia en el primer día de trabajo en La Plata. Pero con el correr de las horas, esa versión perdió fuerza.
Según reveló el periodista Pablo Lafourcade tras una comunicación directa con el propio futbolista, Romaña está cansado de las promesas incumplidas y de una situación económica que arrastra desde hace meses. El colombiano reclama deudas impagas desde noviembre, un punto que considera clave y que fue el detonante de su gesto.
El propio jugador entiende que su ausencia fue una manera de visibilizar el conflicto y forzar una resolución.
Un deseo claro: salir del club
El malestar no es nuevo. Romaña tenía una promesa de venta desde hace dos mercados de pases. En uno de ellos apareció Gremio de Porto Alegre, pero la negociación se cayó porque la oferta no convenció. En el mercado siguiente hubo sondeos, aunque nunca llegó una propuesta concreta.
En el actual, el interés es real y fuerte: River ya presentó ofertas, la última de 2,5 millones de dólares por el 50% del pase, que fue rechazada de plano por San Lorenzo al considerarla insuficiente.
Con el cambio de escenario institucional —antes con Marcelo Moretti y ahora con Sergio Costantino como presidente interino—, Romaña siente que las promesas no se cumplieron y que su situación quedó empantanada.
Un gesto que marca otro quiebre
Aunque volvió a entrenarse, el conflicto dejó una marca. No es la primera señal: cuando el plantel inició la pretemporada el 27 de diciembre, Romaña se presentó un día después, y también se habló entonces de un permiso especial. Hoy, con el dato de que la deuda viene de arrastre, esa explicación vuelve a quedar bajo sospecha.
Además, al cierre del último campeonato, el colombiano ya había dejado mensajes en redes sociales con tono de despedida, un indicio que ahora cobra mayor peso.
Un futuro abierto y un mercado largo
Por ahora, Romaña entrena con el grupo. Pero su continuidad en San Lorenzo no está garantizada. Entre la deuda, el interés de River, las ofertas rechazadas y un desgaste evidente con la dirigencia, el vínculo atraviesa uno de sus momentos más delicados. ¿Cómo seguirá esta novela?
