San Lorenzo no pudo en el clásico y dejó una imagen preocupante en Parque Patricios. El equipo de Damián Ayude cayó 1-0 ante Huracán en el Tomás Adolfo Ducó, en un partido chato, con mucha pierna fuerte y muy pocas situaciones de gol. Más allá de la actitud para pelear cada pelota, al Ciclón le volvió a faltar juego y claridad ofensiva, y terminó pagando caro su falta de ideas.
Pierna fuerte, pocas ideas y casi sin arco
El clásico arrancó como se esperaba: intenso, disputado y con mucho roce en cada sector de la cancha. Pero lo que sobró en lucha faltó en juego. San Lorenzo y Huracán protagonizaron un primer tiempo muy cortado, con la pelota más por el aire que por el piso, en un campo que tampoco ayudó para armar sociedades ni secuencias largas de pases.
El equipo de Ayude mostró la misma actitud de los partidos anteriores, presionando y peleando cada pelota como si fuera la última, pero volvió a evidenciar una de sus principales falencias: le cuesta generar situaciones claras de gol.
La aproximación más peligrosa del Ciclón llegó a los 10 minutos. Gulli metió un centro pasado, Fabricio López la bajó en el segundo palo y la pelota le quedó a Cuello cerca del área chica. Sin embargo, el delantero le pegó con potencia pero sin dirección y la mandó a la tribuna.
Después de esa jugada, el Globo respondió casi de inmediato: Jordi Caicedo probó desde afuera del área y la pelota terminó en las manos de Gill, sin mayores complicaciones.
Lo último del primer tiempo fue un tiro libre para San Lorenzo ya en tiempo de descuento. Gulli intentó colocarla al segundo palo, pero el remate salió débil y Galíndez la controló sin problemas.
Así, entre choques, imprecisiones y pocas llegadas, el clásico se fue al descanso con un 0-0 que reflejó a la perfección lo que se vio en la cancha: un partido muy trabado y con escaso vuelo futbolístico.
Golpe tempranero y sin reacción
El complemento empezó de la peor manera para San Lorenzo. Huracán golpeó en la primera que tuvo en una jugada muy fácil: lateral, centro al área y Jordy Caicedo le ganó a Herrera en el salto para meter un cabezazo que dejó a contrapierna a Gill y se transformó en el 1-0.
A partir de ese momento, el panorama se oscureció todavía más para el equipo de Ayude. Si en el primer tiempo ya había mostrado dificultades para generar juego, con el resultado en contra se le hizo aún más cuesta arriba.
San Lorenzo intentó reaccionar enseguida. Primero con un cabezazo de Cuello que pasó cerca y luego con la situación más clara del partido: el propio Alexis avanzó de arremetida, se trastabilló cuando encaraba a Galíndez y la pelota, casi sin tocarla, siguió su trayectoria hasta pegar en el palo. Fue la única chance del empate.
Después de esa jugada, el equipo azulgrana se diluyó. Ayude movió el banco, hizo los cinco cambios e incluyó a Herazo para jugar con doble nueve, pero no encontró sociedades ni claridad para inquietar.
Huracán, en cambio, manejó mejor los tiempos y hasta pudo ampliar la diferencia. Gill le tapó un cabezazo a Ojeda y Bizans tuvo otra clara mano a mano, aunque la jugada debía quedar invalidada por una falta previa sobre Herrera que Falcón Pérez no había cobrado.
En los últimos minutos, San Lorenzo apeló a los pelotazos al área buscando a sus delanteros, pero no logró generar peligro real. Así, sin ideas ni patear al arco, el Ciclón terminó perdiendo 1-0 el clásico en Parque Patricios y dejó una imagen preocupante.
